El CEO de Modena repasa los orígenes del grupo, su evolución hacia la aviación civil, el desarrollo de servicios sanitarios y ejecutivos con helicópteros, y la reciente incorporación de un simulador de vuelo que promete transformar la instrucción de pilotos.

Cuando uno repasa la historia del Gruppo Modena, descubre un recorrido que, lejos de responder a una lógica tradicional, fue construyendo una identidad a través de la diversificación. La empresa comenzó con una fuerte presencia en el rubro automotriz, exploró proyectos relacionados con la gastronomía y, desde hace más de dos décadas, encontró su verdadera expansión en el ámbito aeronáutico civil. Julio De Marco, uno de los CEO de la empresa junto con Cristiano Rattazzi, lo resume con naturalidad: “El Gruppo Modena tiene varias unidades de negocios, si bien en algún momento estuvimos ligados a la gastronomía y a la industria automotriz, ahora estamos abocados casi exclusivamente a la aviación civil. Hoy, entre el 90 y el 80 % de nuestra actividad gira en torno a los helicópteros”.

Desde ese punto de inflexión, Modena se convirtió en referente dentro del segmento de helicópteros, con una visión de servicio integral que incluye venta, mantenimiento, alquiler ejecutivo y asistencia sanitaria. “La clave —explica De Marco— fue siempre ofrecer un sistema profesional, disponible, certificado y con la más alta tecnología del mercado”.

Uno de los pilares del grupo es el servicio sanitario con helicópteros, que opera en distintas regiones del país. “Trabajamos con el SAME para evacuaciones aéreas en Capital Federal y en Rosario”, cuenta. “También trabajamos en la Patagonia, en el yacimiento de Vaca Muerta, donde operamos con dos aeronaves. Y además trabajamos con las petroleras, en un sector marítimo con cinco plataformas, allá por el estrecho de Magallanes, donde trasladamos los helicópteros desde el continente cada vez que se requiere”.

La operatividad inmediata es una de las fortalezas de la compañía: “Tenemos máquinas de guardia, pilotos listos y respuesta en minutos. Si se trata de una emergencia médica, estamos en el aire en tres minutos. Para el servicio ejecutivo, bastan dos horas de aviso”.

Ese servicio ejecutivo de helicópteros, orientado a clientes privados y corporativos, también forma parte esencial del presente de Modena. Las aeronaves disponibles incluyen modelos de alta gama de firmas como Bell, Airbus o Leonardo, algunas con configuración de lujo para siete pasajeros, y otras más versátiles, de hasta quince plazas. “Estamos hablando de helicópteros con autonomía de hasta 1 000 kilómetros, velocidad promedio de 200 kilómetros por hora y cabinas cómodas que permiten vuelos directos sin necesidad de pasar por aeropuertos convencionales”. Es decir que cruzar el Río de la Plata en minutos a bordo de estas aeronaves es posible.

La dinámica de trabajo del Gruppo Modena incluye, además, el servicio de mantenimiento certificado y la venta de aeronaves nuevas y usadas, en representación de marcas internacionales. “Lo que ofrecemos es un sistema completo. No solo traemos las máquinas, también brindamos soporte técnico, logística y asesoramiento a empresas, gobiernos o particulares”, explica De Marco.

Como parte de esa filosofía de expansión, Modena dio recientemente un nuevo paso con la incorporación de un simulador de vuelo para helicópteros, una herramienta que permite entrenar a pilotos profesionales bajo exigentes estándares internacionales. “Trajimos un simulador homologado por la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), con una fidelidad increíble. El mentor de esta idea es nuestro socio, el ingeniero Claudio San Pedro. Este simulador permite practicar desde fallas de motor hasta maniobras en clima adverso. Muchos pilotos viajaban a Miami o a Santiago de Chile para renovar sus licencias. Ahora lo pueden hacer acá, con el mismo nivel de exigencia, más económico y en menos tiempo”.

Este simulador, el único en su tipo para Tripulaciones de Piloto y Copiloto a nivel mundial, ya fue utilizado en prácticas con pilotos de Paraguay, Brasil y Chile. El sistema, instalado en Buenos Aires, representa una inversión tecnológica única en el país.

Bajo las banderas de la eficiencia y visión a largo plazo, el Gruppo Modena se consolida como una estructura que permite operar aeronaves complejas, salvar vidas en zonas remotas y formar a la próxima generación de pilotos profesionales sin necesidad de salir del país. “Estamos convencidos —dice De Marco— de que la aviación civil todavía tiene mucho por crecer en la región. Nosotros queremos estar ahí cuando eso pase”.