Viajar al Gran Premio de Brasil es un plan posible para los fanáticos celestes, que ya marcan récord de asistencia y donde Franco Colapinto y Gabriel Bortoleto atraen todas las miradas.

El interés de los aficionados uruguayos por la Fórmula 1 crece año tras año. Según la revista Forbes, los viajes desde Uruguay a los grandes premios aumentaron un 35 % en los últimos cinco años, reflejo del creciente interés por seguir de cerca a la máxima categoría del automovilismo internacional. Gracias a la cercanía (unas 3 horas de vuelo directo hasta San Pablo o alrededor de 1500  km por carretera), muchos uruguayos encuentran en el Gran Premio de Brasil el destino ideal. Agencias de viajes locales ofrecen paquetes con vuelo, hotel y entradas al circuito, facilitando la logística para quienes deciden vivir el evento en primera persona en suelo paulista.

Interlagos tiene historia y carácter propio. Oficialmente llamado Autódromo José Carlos Pace, en honor al piloto brasileño que ganó el GP de Brasil en 1975, fue inaugurado en 1940 y renombrado en 1985. La pista completa mide 4,30  km y se recorre en sentido antihorario, con 71 vueltas en carrera y 15 curvas. A diferencia de muchos circuitos modernos, conserva curvas peraltadas (herencia de cuando podía correrse allí un óvalo parcial) y pronunciados cambios de elevación. Tras la famosa “S de Senna” y la cuarta curva, el trazado serpentea en un sector con variaciones de pendiente, para luego ascender hacia la recta de meta a través de la última curva peraltada.

En las tribunas, a los fanáticos uruguayos, argentinos y brasileños les sobran motivos para alentar a los pilotos sudamericanos. Uno de ellos es Franco Colapinto. El joven piloto pilarense (21 años) debutó con Williams en 2024 y dejó su huella: fue 8.º en el GP de Azerbaiyán y 10.º en el GP de Estados Unidos, sumando sus primeros puntos en la categoría. Un logro histórico: Colapinto se convirtió así en el primer argentino en puntuar en la F1 desde 1982. Para 2025 fue llamado por Alpine, debutando en el GP de Emilia-Romaña (Imola) en reemplazo de Jack Doohan. Allí terminó 16.º, pero se destacó que el coche tenía buen ritmo. Como él mismo admitió: “todavía no estoy del todo allí, sigo aprendiendo cada vez que [estoy] en el auto”, demostrando humildad y hambre de progresar.

El otro foco de atención estará puesto en el piloto local, Gabriel Bortoleto. Con apenas 20 años y nacido en San Pablo, Bortoleto es la nueva promesa brasileña. Fue campeón de la FIA Fórmula 3 en 2023, dominando la temporada con seis podios (incluyendo dos victorias), y en 2024 se quedó cómodamente con el campeonato de la Fórmula 2. Los títulos en ambas categorías le abrieron las puertas a la máxima categoría del automovilismo; en octubre del año pasado, Sauber (equipo que en 2026 será Audi) anunció que la joven promesa brasileña correrá en 2025 haciendo dupla con Nico Hülkenberg. El ultimo representante de Brasil en la F1 había sido Felipe Massa, que corrió en 2017 con Williams, tras su paso por Ferrari.

El espectáculo de Interlagos y la aparición de estas dos figuras jóvenes, y sudamericanas, convierte al GP de Brasil, que se correrá del 7 al 9 de noviembre, en un acontecimiento especial. Para los uruguayos, asistir a la carrera seguramente será un festejo deportivo “con sabor a casa”: una oportunidad de compartir adrenalina y apoyar a los pilotos nacidos en los países vecinos en un clima festivo.

Las estadísticas de Forbes seguramente seguirán creciendo: el cruce de frontera de los fanáticos uruguayos continuará en ascenso e Interlagos será nuevamente el punto de encuentro del público latinoamericano para apoyar a las dos promesas de la Fórmula 1.