En Punta del Este, un desarrollo residencial propone una experiencia sensorial y arquitectónica sin precedentes. Roque De la Fuente, desarrollador del proyecto, comparte su visión sobre este proyecto de 5000 metros cuadrados que incluye el primer penthouse giratorio de la región.
En una ciudad donde el mar, el cielo y el diseño se entrelazan, surge una idea arquitectónica con una propuesta innovadora: habitar el paisaje. El protagonista de esta propuesta es el primer penthouse giratorio de Sudamérica, ubicado en el piso 24 de un edificio frente al mar, en Punta del Este. Su creador, el empresario Roque De la Fuente, lo resume como «una experiencia de contemplación continua que redefine el lujo desde la sensación de estar flotando sobre el paisaje«.
El concepto combina tecnología, arquitectura y bienestar. Diseñado para rotar 360°, permite disfrutar —según sus desarrolladores— cada hora de una vista diferente con una rotación completa estimada en noventa minutos: la bahía de la Mansa, la península, la playa Brava, la Isla de Lobos y más allá. «Nos propusimos que cada persona que viva ahí sienta que el día cambia con ella; es un lugar para para vivir dentro del paisaje«.
Este penthouse ofrece más de 850 m² habitables, dentro de un desarrollo residencial de más de 5.000 m² distribuidos en los dos niveles de residencia: lobby, cocheras, spa, salas de juegos, canchas de bowling, cine, bar, cava, piscina, gimnasios y edificio anexo para invitados. Gira silenciosamente gracias a un sistema de rotación inspirado en tecnología aeroespacial, instalado sobre un riel de acero inoxidable. El mecanismo está oculto bajo la estructura, garantizando que el movimiento sea imperceptible al interior. «en este penthouse, el límite entre el hogar y el horizonte simplemente desaparece«.
- Ascensor Autos
- Hall Loby
La elección de Punta del Este no fue casual. «Esta ciudad combina naturaleza, diseño, seguridad, servicios de primer nivel e infraestructura internacional. Pero, sobre todo, tiene un skyline inconfundible. Es el contexto ideal para una pieza arquitectónica que aspira a ser también una obra de arte”.
El interior del penthouse se articula en torno a un corazón de servicios fijos y un anillo perimetral completamente vidriado que gira, permitiendo una relación directa con el entorno desde cualquier ambiente: “se accede mediante un ascensor panorámico privado, desde un lobby exclusivo sobre la Rambla, que cuenta con acceso vehicular directo. El propietario puede subir en su propio automóvil hasta el nivel 24 gracias a un ascensor vehicular de última generación. Es una experiencia casi cinematográfica”, afirma De la Fuente.
La tecnología también se expresa en los detalles: cristales templados, domótica integral, climatización sectorizada y sistemas de seguridad de última generación. Todo pensado para ofrecer confort sin interferencias, y un diseño minimalista que deja que el paisaje sea el protagonista.
Para De la Fuente, el lujo del futuro está en la capacidad de sorprender: «esta no es solo una residencia para vivir, sino para contemplar. Cada mirada se transforma en una experiencia sensorial. En este penthouse, el límite entre el hogar y el horizonte simplemente desaparece«.
Este proyecto resume una filosofía: la arquitectura como experiencia, tecnología como herramienta y el horizonte como una extensión del interior. Una propuesta que no solo mira el paisaje, sino que gira con él.
- Dormitorio
- Living
- Ascensor Autos






