Bajo la conducción del empresario Roque De La Fuente, el complejo La Vista consolida un modelo de inversión que combina infraestructura, hospitalidad, entretenimiento y visión estratégica para una Punta del Este que crece todo el año.

El empresario estadounidense Roque De La Fuente entiende la inversión como una plataforma transformadora. Cada proyecto —sostiene—, debe trascender la estructura física para impulsar desarrollo económico, atraer talento y enriquecer la experiencia de un destino. Con esa visión desembarcó en Punta del Este y dio vida a La Vista, un complejo que hoy reconfigura el paisaje urbano entre la península y algunos de los íconos más reconocidos del balneario, como la Isla Gorriti y el Monumento de los Dedos.

Su apuesta no solo imprimió dinamismo económico. También tendió un puente entre infraestructura, turismo y bienes raíces, posicionando el emprendimiento como un caso de inversión que mira a largo plazo y que entiende a Punta del Este como un polo global con proyección para todo el año.

En un balneario que recibe cientos de miles de visitantes por temporada y que se consolida como uno de los principales centros de atracción de capital extranjero en la región, La Vista emerge como un desarrollo integral: espacios residenciales, propuestas gastronómicas, hotelería, entretenimiento y servicios combinados bajo un concepto de sostenibilidad y optimización operativa.

Uno de los puntos más distintivos del proyecto es el restaurante panorámico giratorio. Ubicado a 84 metros sobre el mar, ofrece un punto de vista único de la costa y se ha convertido en un imán para encuentros sociales y eventos de gran escala. Su estructura de 950 metros cuadrados —recientemente renovada con una propuesta ecléctica que reúne arte, diseño y guiños culturales— evidencia la vocación del proyecto por unir emoción, tecnología y rentabilidad.

A esto se suma Punta Bowling La Vista, el único bowling panorámico del país, que amplía la oferta de entretenimiento con un concepto de alta gama, pensado para públicos familiares y turistas que buscan experiencias singulares.

El componente hotelero es otro eje estratégico. El grupo integra diversas propiedades —Hotel Concorde, Hotel La Vista 32, Hotel Richmond, Hostel del Puerto y una cartera de apartamentos frente al mar— diseñadas para atender distintos segmentos del mercado turístico. La combinación de eficiencia operativa, diseño contemporáneo y relación directa con el complejo permite generar sinergias entre hospitalidad, entretenimiento y real estate, fortaleciendo la resiliencia del negocio ante estacionalidades.

La comunicación también forma parte del ADN del proyecto. Con una pantalla led de gran escala y presencia en medios nacionales e internacionales, La Vista apuesta a una construcción de marca que acompaña la evolución del destino y lo proyecta hacia nuevos mercados. La estrategia no solo fortalece al complejo, sino que también contribuye a posicionar a Punta del Este como un centro turístico y cultural de relevancia regional.

Para De La Fuente, el verdadero valor de un emprendimiento no se mide únicamente en cifras. Su filosofía empresarial se sostiene en la creación de proyectos que transformen el entorno, eleven los estándares de calidad y acompañen el desarrollo local. La Vista, afirma su equipo, es un ejemplo de cómo un proyecto puede convertirse en legado: generar empleo, abrir nuevas posibilidades y aportar al tejido urbano y social de la ciudad.

En esa convergencia entre visión estratégica, innovación y sentido de propósito, La Vista se consolida como algo más que un complejo: es una pieza que ayuda a pensar el Punta del Este de los próximos años. Un proyecto que mira al futuro con la convicción de que las grandes ciudades —incluso las que nacieron como paraísos de verano— se construyen sobre inversiones valientes, ideas claras y una voluntad de trascender.