La histórica firma familiar se une a Tucumán para potenciar la industria y lleva su blend a Uruguay, Chile, Paraguay, Bolivia, Estados Unidos, España y Polonia.

Desde Mar del Plata al trópico de las yungas, Cabrales S.A. vuelve a trazar un camino de excelencia. Fundada en 1941 por la familia Cabrales, esta compañía se transformó en sinónimo de café de alta calidad gracias a su doble planta de tostado y su red de más de 5.000 clientes en el Cono Sur. Hoy, bajo la visión de Martín Cabrales, presidente de la firma, se abre un nuevo capítulo con un convenio pionero en la provincia de Tucumán que busca consolidar al café argentino como protagonista mundial.

Un acuerdo con raíces cafeteras

El Instituto de Desarrollo Productivo (IDEP) de Tucumán convocó a Cabrales para asesorar a 22 pequeños y medianos caficultores de Tafí Viejo, Yerba Buena, Monteros, Alberdi y Famaillá. Con parcelas que van de un cuarto a una hectárea y media de plantaciones en crecimiento, este proyecto aspira a posicionar el primer café cultivado en Argentina junto a sus prestigiosos vecinos brasileños y colombianos.

“Estamos orgullosos de acompañar a estos productores en la transición hacia un cultivo sostenible y de altura, que combine la tradición local con los estándares internacionales de sabor y aroma”, afirmó Martín Cabrales, quien explicó que la MUMAC Academy, la academia italiana de café que opera en el país, brindará apoyo a través de capacitaciones técnicas, manejo de poscosecha y control de calidad, garantizando un grano que cumpla con los exigentes paladares globales.

Del grano al mundo

Cabrales no es ajena a los desafíos de la exportación. Con dos plantas industriales en Mar del Plata, la firma ya procesa cerca de 800.000 kg de café tostado al mes y distribuye blends propios en destinos como Uruguay, Chile, Paraguay, Bolivia, Estados Unidos, España y Polonia. Este know-how logístico y comercial será clave para abrir nuevos mercados al café tucumano, que podría sumar dentro de dos años sus primeros granos nacionales certificados.

El modelo de prioridad de compra acordado con el IDEP asegura a Cabrales la primera opción sobre la producción local, con el compromiso de reinvertir parte de las ganancias en investigación agronómica y desarrollo de nuevas variedades adaptadas al microclima andino. De este modo, se crea un círculo virtuoso donde los productores mejoran su rentabilidad y la empresa fortalece su catálogo con orígenes de perfil único.

Un hito de marca personal

Para Martín Cabrales, este convenio representa algo más que un negocio: “Es la materialización de un legado familiar y la oportunidad de revalorizar la agricultura subtropical argentina”. Bajo su liderazgo, Cabrales S.A. ha mantenido una filosofía de innovación responsable, combinando maquinaria de última generación con el saber ancestral de las comunidades rurales.

Además, la alianza con Tucumán refuerza el compromiso de la empresa con la sostenibilidad y la inclusión social, al brindar herramientas técnicas y comerciales a productores que hasta hoy operaban de manera artesanal. De esta forma, cada taza de café llevará consigo la historia de 80 años de pasión y el esfuerzo conjunto de familias del llano y la montaña.

Mirada al futuro

Mientras el sol tucumano acaricia los cafetales, Cabrales ya vislumbra el siguiente desafío: extender esta experiencia a otras provincias emergentes y participar de ferias internacionales donde el café argentino demuestre su carácter de terroir. Con la firma de este convenio, Tucumán se incorpora al mapa cafetero mundial, y Martín Cabrales reafirma su sello de embajador del buen gusto, capaz de transformar desafíos regionales en oportunidades globales.

El aroma del café argentino sabe a historia, innovación y la esperanza avanza hacia nuevos horizontes. Así, Cabrales continúa escribiendo su legado: un blend perfecto entre tradición, futuro y la firme convicción de que lo mejor de Argentina está aún por descubrirse.