El CEO Felipe Rozenmuter repasa la historia de su empresa familiar, del impulso a la formación musical en colegios y de las últimas novedades tecnológicas, incluida una experiencia de piano remoto que lleva el concierto a tu casa.
Cuando su abuelo, oriundo de Polonia, desembarcó en Buenos Aires, y tiempo después comenzó a traer al país los primeros pianos, guitarras y bandoneones desde Europa, nadie imaginó que aquella tienda familiar llegaría a convertirse en referente indiscutido de la industria y el comercio musical de Argentina. Hoy, bajo el mando de Felipe Rozenmuter, Promúsica Argentina sigue ofreciendo lo último en instrumentos tradicionales, lo más avanzado en tecnología para la música, como así también, continúa sosteniendo el apoyo a los niños que dan sus primeros pasos en la música y la difusión de la cultura musical.
Felipe, nos contaste que tu abuelo llegó de Polonia como pianista y fundó lo que hoy es Promúsica. ¿Cómo fueron esos comienzos?
Es una empresa familiar que data de principios del siglo XX. Mi abuelo llegó de Polonia como pianista, como músico. En esa época los instrumentos que más se vendían eran el piano, el acordeón, el bandoneón, la guitarra… así se fue expandiendo la venta.
A comienzos de los años 70 se abrió la importación y aparecieron las guitarras eléctricas y los sintetizadores. Se abrió un mercado mucho más amplio. Avanzando, llegamos a la NAMM, la feria comercial de la industria musical más grande, de donde traemos los instrumentos más competitivos.
Siempre destacaste y apoyaste la educación musical en los más jóvenes.
Claro, es muy importante. En el pasado hicimos desfiles de bandas en la calle Florida, concursos de bandas y teníamos un anfiteatro en el local de la calle Florida. Venían colegios de todos lados. La educación musical desde temprana edad es clave para formar una sociedad vinculada a la música.
La mejor manera de sacar a los chicos de la tecnología, pantallas y celulares, por ejemplo, es por medio de la práctica de un instrumento. Tuvimos varias academias, más de 30, y es algo que deberíamos retomar.
¿Llevaste la filarmónica del Teatro Colón a Lobos?
Si, con ayuda del Colón y su equipo de músicos, hicimos un pequeño esfuerzo para llevar la música clásica a provincias que no la tenían. Fue muy bien recibido, miles de personas pudieron apreciar la música de cámara.
En estos tiempos que corren la tecnología avanza rapidísimo, imagino qua la industria musical no es ajena a estos avances.
Cierto, como te dije, cada año viajamos a Los Ángeles para traer los últimos instrumentos y equipos: sintetizadores, equipos para DJ, saxos electrónicos… todo lo que sale de vanguardia. Así podemos ofrecer al país más de 50 000 productos en stock, desde una flauta dulce hasta un piano digital de última generación.
¿Cuál es la última novedad?
Lo último que importamos son los pianos robotizados. Mientras un músico toca en Seúl o Nueva York, reproducen en tiempo real cada tecla y cada matiz en tu sala. Vos ves al artista en pantalla y tu piano replica exactamente su interpretación. La tecnología avanza para unir orígenes distantes: es como tener un recital mundial en el living de tu casa.
En Promúsica Argentina, el pasado convive con el futuro: la pasión heredada por la música, por la enseñanza, y el impulso a la innovación tecnológica muestran un camino que sigue y seguirá sonando en cada músico que estrena su instrumento. Felipe Rozenmuter reafirma que la música —en todas sus formas— sigue siendo el puente más poderoso entre generaciones y geografías.


